Un santiagueño conquistó la Antártida y cumplió el sueño de correr en los siete continentes

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Mariano Uberti, un investigador científico de 51 años originario de la ciudad de Selva, Santiago del Estero, alcanzó un logro excepcional al completar el maratón de 42 kilómetros en la gélida y desolada Antártida Argentina. Con este éxito, se une a un exclusivo grupo de atletas que han conquistado las «6 Majors», los maratones más prestigiosos del mundo, y cumple su sueño de correr en los siete continentes.

«Fue una experiencia única y emocionante. Soy consciente del privilegio de haber corrido en un lugar tan remoto y puro como la Antártida», expresó Uberti visiblemente emocionado. Lo que comenzó como un hobby en sus casi 40 años lo llevó a enfrentarse a uno de los mayores desafíos de su vida: correr en el continente blanco.

El objetivo de Uberti era claro: ingresar al selecto club de maratonistas que han corrido en los siete continentes. Sin embargo, el camino hacia este sueño estuvo lleno de dificultades. Durante su viaje en crucero hacia la península antártica, una lesión en el tobillo, un dolor de garganta y fiebre amenazaron con truncar su meta. A pesar de las adversidades, el corredor santiagueño se mantuvo firme y completó la maratón en un tiempo de 5 horas y 41 minutos.

El maratón tuvo lugar en la Isla King George, donde convergen las bases de investigación de Chile, Uruguay, Rusia y China. El circuito, que combinaba ripio, arena, piedras, barro y agua helada, representó un desafío sin igual para Uberti, quien está acostumbrado a correr en pavimento.

Las temperaturas extremas de la Antártida, que variaron entre -10°C y 0°C, junto con ráfagas de viento de hasta 80 km/h, exigieron un equipamiento especial. Uberti utilizó zapatillas de trail, medias térmicas, varias capas de ropa impermeable y cortavientos, guantes, máscara y gafas de esquí.

Para Uberti, la experiencia en la Antártida fue mucho más que una simple carrera. Además de cumplir su sueño, tuvo la oportunidad de conocer de cerca la cultura y el compromiso con la preservación del medio ambiente en el continente blanco. «No se puede dejar nada en la Antártida, por lo que llevamos nuestra propia hidratación y geles en botellas flexibles. Después de la carrera, nos llevaron rápidamente al barco para evitar la hipotermia», contó Uberti.