El seleccionado argentino, dirigido por Fernando Ferrara, se consagró campeón del mundo de manera invicta tras vencer a Países Bajos.
En un escenario completamente favorable a las neerlandesas, el equipo argentino mostró personalidad desde el inicio y, pese a un primer tiempo con pocas situaciones, se mantuvo en partido. A falta de 50 segundos para el descanso, Yibbi Jansen aprovechó el primer córner corto de Países Bajos y puso el 1-0.
Argentina salió decidida a buscar la igualdad en el complemento y comenzó a generar sus mejores oportunidades. Cristina “la China” Cosentino volvió a ser determinante bajo los tres palos para sostener a Las Leonas, mientras que el seleccionado nacional empezó a acumular córners cortos. Sofía Cairo, María José Granatto y Victoria Granatto fueron protagonistas de distintas acciones ofensivas que pusieron en aprietos a la defensa local, aunque Anne Veenendaal también respondió con seguridad para mantener la ventaja neerlandesa. La presión argentina se intensificó en el último cuarto y, a los nueve minutos, una gran conducción de Victoria Granatto derivó en una nueva jugada fija. Tras dos intentos defendidos por Países Bajos, Argentina siguió insistiendo hasta que, en el minuto 54, María José Granatto apareció para desviar la bocha y establecer el 1-1.
El empate desató el festejo argentino y llevó la definición del título a los shoot-outs. Argentina comenzó defendiendo y Cosentino volvió a convertirse en figura: contuvo dos ejecuciones neerlandesas y sostuvo la ventaja de Las Leonas. Victoria Granatto abrió la serie para el conjunto nacional, Brisa Bruggesser amplió la diferencia y, pese a que Marijn Veen descontó para las locales y Zoe Díaz no pudo concretar su ejecución luego de una revisión de video, la arquera argentina volvió a responder ante Freeke Moes. Con el título al alcance de la mano, Sofía Cairo asumió la responsabilidad del último disparo y no falló ante Veenendaal: convirtió, selló el 3-1 definitivo y desató una celebración inolvidable en el estadio neerlandés.
Con esta consagración, Las Leonas sumaron la tercera estrella mundial de su historia, luego de los títulos conquistados en Perth 2002 y Rosario 2010. Argentina disputó así la séptima final mundialista de su historia y volvió a levantar el trofeo después de 16 años.

