Con apenas 14 años, Briana Aguilar alcanzó uno de los logros más importantes de su corta pero vertiginosa trayectoria deportiva: la joven nadadora obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Jóvenes Sordos, disputados en Ecuador, donde representó a la Selección Argentina. El resultado coronó un camino que comenzó apenas cuatro años atrás, cuando la natación llegó a su vida por una razón muy diferente a la competencia.
Aquella actividad vinculada inicialmente a su salud se transformó rápidamente en una carrera deportiva marcada por el crecimiento y los resultados. Sus primeras competencias zonales dieron paso a los Juegos Evita, luego a torneos nacionales y, finalmente, a la posibilidad de vestir los colores de la Argentina.
La convocatoria a la Selección Argentina llegó hace pocos meses y abrió las puertas a uno de los mayores desafíos de su carrera: viajar a Ecuador para competir internacionalmente. Pero antes de meterse en el agua, Briana debió afrontar una dificultad que excedía lo deportivo. Su implante coclear, que ya presentaba un importante deterioro, terminó de romperse y redujo considerablemente sus posibilidades de comunicación. La joven no utiliza lengua de señas y, además, debió realizar el viaje sin el acompañamiento de su familia, que no contaba con los recursos económicos necesarios para trasladarse junto a ella. A pesar de esas dificultades, llegó a la competencia, se puso la camiseta argentina y terminó en lo más alto del podio.

