El básquet femenino argentino atraviesa un momento de expansión sin precedentes, marcando un hito en la historia del deporte en el país. De acuerdo con el informe de la Confederacion Argentina de Basquet, hasta diciembre de 2024 se registraron oficialmente 8.729 jugadoras en las categorías formativas. Sin embargo, este número creció exponencialmente con el inicio del 2025, cuando se incorporaron más de 4.407 nuevas jugadoras menores de 13 años.
Este crecimiento no es casualidad, sino el resultado de diversas medidas impulsadas por la Confederación Argentina de Básquet (CAB). Una de las principales acciones fue la reglamentación establecida para los clubes participantes de La Liga Federal, que ahora exige contar con equipos formativos femeninos en las categorías U11 y U13. Esto permitió la expansión de la base de jugadoras, consolidando una estructura más sólida para el desarrollo del básquet femenino a nivel nacional.
Un aumento equilibrado en todas las categorías
El desglose de nuevas incorporaciones muestra una distribución equilibrada entre las categorías formativas. En la categoría U9 se sumaron 1.056 jugadoras, lo que representa un 23,96% del total de nuevas inscripciones. En la U11, el número fue aún mayor, con 1.863 jugadoras (42,27%), mientras que en la U13 se incorporaron 1.487 deportistas (33,74%). Este fenómeno es clave para el estímulo y la formación de futuras generaciones de basquetbolistas, fortaleciendo el semillero del deporte en el país.
Además de la aplicación de esta normativa, otro factor determinante en el crecimiento del básquet femenino en Argentina fue el reciente título obtenido por la Selección Nacional en el Campeonato Sudamericano de Mayores, disputado en Santiago de Chile.
El impacto mediático y la proyección a futuro
La consagración del seleccionado argentino generó un renovado interés en las niñas por practicar este deporte, incentivado también por una mayor cobertura mediática y el creciente apoyo de los principales medios de comunicación. Este fenómeno permitió que cada vez más jóvenes se sientan inspiradas por las figuras del básquet femenino, viéndolo como una opción real de desarrollo deportivo y profesional.
Los números reflejan una tendencia alentadora: en solo un trimestre, el básquet formativo femenino experimentó una expansión del 50% en la cantidad de jugadoras. Este crecimiento no solo amplía la base de talentos disponibles, sino que también proyecta un futuro más sólido y competitivo para la disciplina en el país.
A medida que el básquet femenino continúa en ascenso, los desafíos también se multiplican. El desarrollo de infraestructura adecuada, el acceso equitativo a oportunidades y el sostenimiento de políticas deportivas inclusivas serán claves para mantener este ritmo de crecimiento y asegurar un futuro prometedor para las próximas generaciones de jugadoras.